Conforme las ciudades crecieron en importancia y se fueron
construyendo los obispados, se hizo necesario edificar las catedrales
correspondientes.
La catedral era la expresión de orgullo de una ciudad y
constituía a la vez un símbolo religioso y un símbolo civil, pues en ella
estaba representada toda la comunidad.
En las áreas rurales y urbanas se construyeron también
parroquias, santuarios, capillas y conventos de monjas de estilo Barroco. Con
algunas variantes según la gran religiosidad de la época.
Las parroquias empezaron a sustituir a los conventos en su
labor evangelizadora al mismo tiempo en que el clero secular empezó a sustituir
al clero regular.
Mi opinión:
Mientras más grande e importante fuera la ciudad, más
catedrales y parroquias tendrían, pues como ya se mencionó, éstas correspondían
al orgullo y la cultura de la comunidad. Mientras más grande y hermosa fuera la
construcción, mayor era el orgullo que sentían sus habitantes por ella.
Fuente:
Historia 2, tercer grado.
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